Las altas temperaturas de este verano han vuelto a poner el consumo eléctrico en el centro de la atención. Cataluña ha alcanzado durante el mes de julio el máximo de demanda eléctrica de 2026, con una punta de 8.119 MW, casi un 10% por encima del máximo registrado durante el verano anterior.
El incremento del uso del aire acondicionado y de otros sistemas de refrigeración es uno de los factores que explican estos episodios de máxima demanda. Al mismo tiempo, sin embargo, la situación pone de manifiesto una coincidencia especialmente relevante: las horas de más calor son también, en condiciones de buena irradiación, las de mayor producción de una instalación fotovoltaica.
Esta coincidencia convierte el autoconsumo fotovoltaico en una herramienta especialmente interesante para las viviendas que quieren reducir su dependencia de la red. La producción de electricidad durante las horas centrales del día permite cubrir directamente una parte del consumo asociado a la climatización, reduciendo la necesidad de adquirir energía de la red precisamente en los momentos de mayor demanda.
De hecho, durante el episodio de calor de julio, el autoconsumo fotovoltaico contribuyó a absorber una parte del incremento de consumo durante las horas de más radiación solar, ayudando a contener el impacto sobre la red.
“El verano nos hace más conscientes del coste de la climatización, pero también nos muestra la importancia de producir y gestionar mejor la energía”, explica Daniel Rubio, director ejecutivo de Origen Solar. “No se trata solo de consumir menos, sino de conseguir que la energía que utilizamos sea cada vez más eficiente y, siempre que sea posible, producida por nosotros mismos.”
Fotovoltaica y aerotermia, una combinación cada vez más eficiente
En este escenario, la combinación de placas solares y aerotermia ofrece una alternativa para abordar de manera conjunta la generación de energía y la climatización de la vivienda.
La aerotermia utiliza una bomba de calor para aprovechar la energía presente en el aire exterior y proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Su integración con una instalación fotovoltaica permite aprovechar parte de la electricidad generada por el sol para alimentar el sistema de climatización, aumentando el autoconsumo y reduciendo la dependencia de fuentes energéticas convencionales.
Para Origen Solar, el valor de este tipo de soluciones no radica únicamente en la tecnología, sino en su correcta planificación. “Cada vivienda tiene unos hábitos de consumo, unas necesidades y unas características diferentes. Por eso es importante estudiar el conjunto antes de decidir qué solución es la más adecuada”, señala Rubio.
La evolución del consumo energético está haciendo que cada vez sea más importante plantear las instalaciones fotovoltaicas desde una perspectiva global. El correcto dimensionamiento de las placas solares, la posibilidad de integrar sistemas de climatización eficiente como la aerotermia, el almacenamiento con baterías o la monitorización del sistema son elementos que permiten aprovechar mejor la energía producida y adaptarla a las necesidades reales de cada vivienda.
En este ámbito, Origen Solar desarrolla proyectos personalizados de energía solar fotovoltaica, con o sin baterías, y soluciones de aerotermia para particulares, comunidades de propietarios y empresas. La empresa asume las diferentes fases del proyecto, desde el estudio y el diseño técnico hasta la instalación, legalización y posterior monitorización y mantenimiento.
Esta visión permite analizar no solo cuánta energía puede producir una instalación, sino también cuándo se produce, cuándo se consume y cómo se puede aprovechar mejor.
Preparar hoy la energía de mañana
El final del verano también puede ser un buen momento para analizar el comportamiento energético de una vivienda. Conocer cuáles son los principales consumos durante los meses de calor, qué gasto representa la climatización y qué potencial tiene el edificio para generar energía propia permite tomar decisiones con más información de cara a los meses siguientes.
Además, una planificación con tiempo permite valorar conjuntamente diferentes actuaciones, como la fotovoltaica, la aerotermia, el almacenamiento o la mejora de la eficiencia energética, y adaptarlas a las necesidades reales de cada vivienda.
En un contexto en el que los episodios de calor intenso pueden continuar presionando la demanda eléctrica, transformar las viviendas en espacios más eficientes, capaces de producir y gestionar parte de su propia energía, se consolida como una de las vías para afrontar el futuro energético con más autonomía y eficiencia.





