Cataluña afronta los próximos años con el reto de adaptar el sistema eléctrico a una demanda creciente y a un modelo energético cada vez más electrificado. La propuesta de planificación de la red de transporte eléctrico 2025-2030 prevé reforzar la red catalana para atender hasta 3.800 MW de nueva demanda y facilitar el desarrollo de proyectos industriales, infraestructuras estratégicas e iniciativas vinculadas a la transición energética.
La planificación también prevé ampliar la capacidad de acceso a la red para nuevas instalaciones de generación renovable e incorporar hasta 1.500 MW de almacenamiento. Este refuerzo apunta hacia un sistema eléctrico más flexible, en el que la generación renovable, el almacenamiento y la gestión del consumo tendrán un papel cada vez más importante.
Una red preparada para una economía más electrificada
El incremento de la capacidad de la red responde, en buena parte, a la necesidad de atender nuevos proyectos industriales e infraestructuras que requerirán un mayor suministro eléctrico. Según los datos difundidos en relación con la planificación catalana, el 53% de los 3.800 MW de nueva demanda corresponde al sector industrial. El resto se destina, entre otros usos, a nuevos desarrollos residenciales, la descarbonización del transporte ferroviario y portuario, infraestructuras hidráulicas y otros proyectos vinculados a la transición energética.
En este escenario, el autoconsumo fotovoltaico puede contribuir a reducir la demanda de energía procedente de la red en el mismo punto de consumo. La incorporación de baterías permite, además, aprovechar una parte de la energía solar generada durante las horas de máxima producción cuando el consumo se produce más tarde.
Para los hogares y las empresas, esta evolución implica que una instalación fotovoltaica puede formar parte de un sistema energético más amplio. La combinación de placas solares, baterías, aerotermia y sistemas de monitorización permite adaptar mejor la producción y el consumo a las necesidades de cada inmueble.
En este contexto, la planificación de la instalación adquiere una importancia creciente. No se trata únicamente de determinar cuántos paneles se pueden instalar, sino de analizar cuánta energía consume la vivienda o la empresa, en qué momento lo hace, qué parte de este consumo se puede cubrir directamente con energía solar y si es conveniente incorporar sistemas de almacenamiento u otras tecnologías.
“El autoconsumo ya no consiste únicamente en producir energía en el tejado. El reto es conseguir aprovecharla al máximo, decidir cuándo consumirla, cuándo almacenarla y cómo integrarla con otros sistemas como la aerotermia”, explica Daniel Rubio, director de Origen Solar.
En el caso de las viviendas, una instalación fotovoltaica puede complementarse con una batería para aprovechar parte de la energía generada durante las horas de máxima producción solar cuando el consumo se produce más tarde. Del mismo modo, la aerotermia puede utilizar parte de la electricidad generada por las placas para cubrir las necesidades de climatización y producción de agua caliente.
“Por eso, el dimensionamiento y el estudio previo son fundamentales para determinar qué combinación de tecnologías se adapta mejor a cada caso y qué retorno económico puede tener la inversión”, señala Rubio.
Asesoramiento para aprovechar mejor la energía
Este cambio de modelo también transforma el papel de las empresas especializadas en energía solar. Más allá de la instalación de los equipos, el asesoramiento energético permite analizar el consumo, definir la solución técnica más adecuada y valorar la incorporación de baterías, aerotermia o sistemas de monitorización.
Origen Solar desarrolla proyectos de autoconsumo fotovoltaico con y sin baterías, así como instalaciones de aerotermia, adaptando el dimensionamiento a las características de cada inmueble y a los hábitos de consumo de sus usuarios. El servicio incluye el estudio inicial, el proyecto técnico, la instalación, la legalización y el seguimiento del sistema.





